Objetivos:
El proyecto aborda la urgente necesidad de revertir la drástica disminución del viñedo en la provincia de Teruel, una provincia que ha experimentado una pérdida del 56% de su superficie cultivada desde el año 2000, reduciéndose de 3.866 ha a solo 1.709 hectáreas en 2020 (MAPA, 2020). Esta regresión ha tenido un impacto negativo significativo en la economía local, así como en el patrimonio cultural, el paisaje, y la biodiversidad. Además, la pérdida de viñedos ha contribuido al abandono de tierras y a la disminución de la resiliencia de los ecosistemas agrarios, factores que han debilitado el atractivo turístico y las oportunidades de desarrollo rural en la región.
El objetivo principal del proyecto es revitalizar el sector vitivinícola turolense mediante la recuperación y conservación de cepas autóctonas, la implementación de técnicas de viticultura regenerativa, y la mejora de la resiliencia del viñedo frente al cambio climático. Para alcanzar estos objetivos, el proyecto se centrará en identificar y caracterizar genéticamente las cepas singulares de la región, preservando así la diversidad genética, crucial para la producción vitivinícola y la sostenibilidad a largo plazo. Además, se realizará una monitorización detallada de las condiciones edafoclimáticas y se evaluará el impacto del cambio climático en los viñedos, lo que permitirá adaptar los sistemas de cultivo a las nuevas realidades climáticas.
Las acciones clave del proyecto incluyen la caracterización genética y sanitaria del viñedo a través de técnicas avanzadas de secuenciación de ADN, y análisis fenotípicos. Se creará un banco de germoplasma para conservar el material vegetal singular, lo que garantizará la preservación de las cepas autóctonas en riesgo de desaparición. El proyecto también se enfocará en la implementación de prácticas de viticultura regenerativa, tales como el uso de cubiertas vegetales y acolchados, la incorporación de materia orgánica y el uso de microorganismos beneficiosos (hongos y bacterias), con el objetivo de mejorar la salud del suelo y la biodiversidad en los viñedos. Estas prácticas permitirán lograr un equilibrio entre productividad y sostenibilidad ambiental.
Además, el proyecto incluye la creación de una red de intercambio de conocimientos que involucrará a los viticultores, bodegas y expertos del sector que siguen apostando por este cultivo, especialmente en el Valle del Jiloca, Bajo Aragón y Matarraña. Esta red facilitará la transferencia de tecnología y buenas prácticas, permitiendo a los actores del sector adoptar innovaciones que mejoren la eficiencia y la calidad de la producción vitivinícola. Aprovechando esta estructura, se realizará un estudio socioeconómico para determinar qué factores influyen en la sostenibilidad y competitividad del sector, y para diseñar estrategias que impulsen el desarrollo de este.
Los resultados esperados incluyen la conservación de la biodiversidad vitícola, la mejora de la sostenibilidad y productividad del viñedo y el fortalecimiento de la resiliencia frente al cambio climático, en línea con las nuevas políticas agrícolas. Además, la red de conocimiento promoverá la colaboración y la adopción de estas prácticas sostenibles, contribuyendo a revertir el abandono del viñedo y revitalizando el patrimonio cultural y natural de la provincia.
